lunes, 26 de mayo de 2008

Pisa y Siena (21 al 23 de mayo)

Ciertamente, luego de estar en Venize, Verona y Firenze, es mucho lo que la siguiente ciudad debe mostrar para sorprender. Pisa no lo hace.
Menos mal que al arquitecto se le torció la torre!, de no ser así, dudosamente Pisa integraría la lista de lugares inexcusables en una visita corta a la bella Italia.
Pisa como ciudad no tiene nada especial para ofrecer al viajero convencional; es posible que tenga valores ocultos que el viajero que permanece algunos días pueda descubrir (como su interesante comunidad universitaria), pero en los tiempos que uno planifica dedicar a cada lugar, a Pisa le sobra con medio día. Es que su único mérito es la torre "pendente", o torre inclinada.
Trataré de hacerla interesante: es una ciudad amurallada, bastante conservada pero "simple" o "tonta" en términos de turismo. El recinto en donde se ubica el domo, con su clásico batisterio y la torre en cuestión (que debiera haber sido su campanario) es bello: un parque circundante de simple césped muy bien mantenido es ya una invitación al descanso y contemplación. Y la torre, si, claro, la torre inclinada está allí, llamando la atención. Podría haberlo logrado sin su inclinación, pues es muy bonita, original y bien ornamentada, pero su torcidez le da algo de circo, de cosa chusca, de noticia amarilla. Hubiera sido tan importante si no se hubiera inclinado?
Hace muchos años, se la recorría hasta su cúspide. Luego se prohibió el acceso y comenzaron a intentar enderezarla atándole cabos y jalándola mientras le rellenaban la base con plomo y concreto. Lograron rectificar algo así como 40 cm de su inclinación y la reabrieron al público en el 2002 o 2003.
La enderezaron del todo? noooooooooo, no vaya a ser que se acabe la función.
Adiós Pisa.
Seguimos hacia Siena. Llegamos allí un poco tarde y encontramos el camping cerrado (la guía no lo decía). Recalamos en uno de los campeggios comunales que a la noche son gratuitos (ver mi blog Brescia-Verona) en donde dormimos. A la mañana muy temprano para madrugar a los japoneses, nos movimos a otro campeggio de las mismas características pero con un acceso muy facilitado a la ciudad mediante una calle y una escalera mecánica que nos dejó maravillosamente casi en la plaza central.
Siena fue la eterna rival de Florencia, no sólo en producción artística sino también en poderío económico y voluntad hegemónica de la región. En el arte hubo otras diferencias: mientras Firenze abrazaba el renacimiento más provocador, Siena se refugiaba en el barroco más clásico. De resultas, no se ve en Siena esa explosión artística callejera que engalana casi todas las calles de su rival, pero conserva en compensación todas las características de una ciudad medioeval mucho más "pura" si se me permite el término.
Siena conquista rápidamente al visitante empezando por su plaza, sede del famoso pallio (dos veces al año), sorprendentemente grande e inclinada y provocadoramente irregular en su forma. Sus nueve rayos estampados en las piedras del piso y partiendo del edificio comunal simbolizaron los nueve consejeros que la gobernaban. de allí en adelante, a sumergirse por la oscuridad de sus callecitas, ejercicio que obliga con cierta frecuencia a pararse a escuchar algún ruido moderno (auto, japoneses hablando todos juntos, un avión en lo alto) para asegurarnos que no hemos sido mágicamente transportados al siglo XIII.
Un muy interesante recorrido a pie se encuentra sugerido desde las oficinas de turismo citadino: Nos llevó con precisión a rincones fascinantes de esta ciudad mágica que no tiene desperdicio. Costó abandonarla pero Roma llama y el mundo por recorrer es interminable, así que con todo dolor la dejamos, no sin antes, unánimemente, declararla la ciudad más linda que visitamos. (si, desplazó a Venecia).

domingo, 25 de mayo de 2008

Florencia

Florencia (19 y 20 de mayo)

Cuando dejamos Verona camino a Florencia ya vimos que la lluvia sería nuestra compañera; no nos equivocamos. Habíamos impreso en la casa de mi madrina el derrotero Brescia-Florencia, según San Michelin (léase via-Michelin, el sitio en internet de la famosa editorial de mapas). El tema es que como decidimos insistir con Verona, terminamos apuntando a Florencia desde allí, y eso significó un merengue fenomenal: intentamos enhebrar el derrotero marcado desde otro sitio distinto que el original y parece que eso no lo contempla San Michelin. Para colmo elegimos ir por caminos que no impliquen peaje. Perdimos tiempo y paciencia y, al final, no pudimos evitar tomar la autostrada ya llegando a Florencia y nos vacunaron con 6 Euros (grrr).
Llegar al camping elegido no fue fácil: así lo parecíal en las guías pero una cosa es el papel y otra muy distinta las calles en vivo, con tránsito, de noche y para colmo sin luces bajas (fué esa la primera vez que conducíamos de noche y allí nos percatamos que teníamos los dos foquitos quemados). Debo agregar que Cecilia y Carmen no son precisamente los copilotas de Loeb o Solberg; podría agregar que si yo fuese Colón, con ellas de navegantes habría descubierto Noruega.
Vueltas más, vueltas menos, embocamos el Michaelángelo, que así se llama el campeggio. Ya lo conocíamos del viaje anterior y además es el único registrado en la ciudad (hay otros más lejos). Nos ubicamos, comimos y a dormir.
La mañana amaneció lloviendo y así siguió hasta el mediodía en que un breve rayo de sol nos expulsó rápidamente a la calle, pero en la caravana pues dudábamos cuánto iría a durar el buen tiempo.
Luego de breve saludo a Franca, una amiga de mi tía que vive en Florencia (y que a la sazón alojó a mi hija Natalia y a su amiga Flor hace unos años atrás) volvimos al camping a dejar la autocaravana.
Partimos luego a pie por una escalera que nos hizo descubrir el hijo de Franca desde el piazzale que está al lado del camping directamente a una de las puertas de la vieja muralla, casi en el centro de la ciudad. Entramos en la Piazza de la Signoria, corazón de Florencia y maravilla del barroco y renacimiento. Toda la plaza es un museo abierto; por donde se mire o vaya hay estatuas que no tienen menos de 600 años y que ya estaban allí antes que el Genovés nos descubriera. Nuevamente la cantidad de gente resultó asfixiante. Hay momentos en que de lejos, la plaza parecía una manifestación gigantesca de japoneses (bueno, había también europeos y americanos y creo que uno o dos asiáticos no-japoneses).
Ya de entrada es atrapante la imagen del David de don Miguel Angel. Advierto que uno ya leyó que no es el original ese que está en la plaza sino el que guardan prolijamente en la Gallería dell'Academia.
El David adorna la entrada al Palazzo Vecchio llamado así pues en él antes funcionaba la Signoria o gobierno de la ciuadad. Levantar la cabeza y mirar la torre resulta un gesto colectivo de la multitud que pasa asombrada a sus pies.
La Logia della Signoría cierra la plaza por su costado derecho y detrás de ella, la Gallería degli Uffizi.
Debo aclarar aquí que no leerán comentarios ni verán fotos de las preciosas obras de arte que contienen los palacios y museos de los lugares que visitamos; sencillamente decidimos no pagar para entrar a verlas, cuestión difícil pero necesaria y sensata a la hora de administrar el presupuesto.
De allí caminamos unas pocas cuadras hasta la Chiesa di Santa Croce una de las iglesias más antiguas de la ciudad y lugar del sepulcro de El Dante, aunque su cuerpo descansa en Ravena, de Galileo Galilei, de Machiavello y de Miguel Angel Buonarotti. De allí a la Piazza del Duomo que ostenta una de las torres de campanile más bonitas que vimos. El interior de la catedral es soberbio. La lluvia nos esperaba afuera y casi, casi nos echa de la ciudad. A último momento tomamos coraje y seguimos hasta la Galleria en donde Carmen obló (por excepción) unos cuanto euros para entrar a ver al David original. Terminando nuestra húmeda visita al centro de Florencia, tomamos un bus y llegamos a lo de Franca quien nos esperaba a cenar con su hijo y nuera (al demonio el régimen). Franco, que así se llama el hijo, nos llevó luego en su auto a un estupendo paseo nocturno por la ciudad. Vimos así, a la luz de los faroles callejeros, casi todo lo que visitamos de día: un lujo.
Ya sequitos, arribamos a nuestro caracol y nos derribamos a dormir.
Firenze, así, con zeta, queda en nuestro recuerdo como lo que es: una maravillosa ciudad museo, un exponente del poderío toscano del medioevo y renacimiento, una combinación de arte, buen gusto y paisaje urbano difícil de repetir.
El día siguiente nos encontrará en Pisa, inclinados.
Hasta luego.

viernes, 23 de mayo de 2008

Brescia y Verona

Brescia (16 al 18 de mayo)

De la hermosa Venize partimos al oeste rumbo a Brescia. Cerca de esta última está Verona, antigua ciudad romana, famosa por su arena o circo en donde se desarrolla todos los veranos una temporada lírica con óperas famosas. Intentamos entrar a Verona con la autocaravana y luego del decimoquinto intento de encontrar un parcheggio y habiendo incurrido en numerosas violaciones a las ordenanzas de tránsito de la ciudad (como por ejemplo meter una mole de 3,5 toneladas en las callecitas reservadas del casco viejo) decidimos abortar. Comimos en una avenida periférica junto al río Adige y continuamos.
Poco antes de nuestro destino, visitamos la península de San Giminiano, sede de un clásico castillo medioeval sobre el lago di Garda. Si bien llovía persistentemente, el lugar hizo su esfuerzo y fue agradable la visita. Aprovecho para contar que casi no existe recorrido "clásico" (me refiero a los sitios mencionados en guías y folletería de turismo) que no esté glamosoramente acompañado de una o unas calles de shopping, estratégicamente ubicadas en el recorrido obligado de la visita. No se trata de quiosquitos o bolichitos sino de magníficas tiendas, usualmente pequeñas en vidriera pero opulentas en sus marcas y precios.

Brescia es un destino familiar: allí vive mi tía Emilia, madrina de mi bautismo, con su hijo Sergio. Este breve, cálido y entrañable encuentro queda reservado al autor y a su familia. Sólo diré que Brescia es también una antigua ciudad del imperio con sus restos románicos aun visitables; tiene además su consiguiente castillo medioeval y su entorno paisajístico, ya más lombardo (digamos que más seco que el Véneto, aunque nos llovió los tres días).

Cuando partimos de Brescia insistimos con Verona: con más paciencia y un mejor mapa pudimos hallar lo que de allí en adelante nos resolverá varias visitas urbanas: los parcheggios para camper. Estos son sitios habitualmente pertenecientes a la comuna, organizados para recibir autocaravanas y caravanas. Tienen servicios básicos como carga de agua potable y descarga de agua sucia, pero no baños y otras facilidades. Lo bueno es que están al lado de un acceso rápido al centro en bus. No cuestan mucho y son más seguros que dejar la camper en la calle. Se puede pasar la noche en ellos gratis.

Ahora si, Verona se nos mostró con todo su románico esplendor. No sólo su famosa arena merece verse; todo el casco viejo amurallado es delicioso. Un recorrido muy bien planteado en la folletería municipal permite recorrer lo más representativo de su urbanística. Sin discusión, el balcón promocionado como aquel en donde Julieta sedujo a Romeo (o fue al revés?) tiene pinta de invento. Por si no se acordaban, Verona es la ciudad en donde Schakespeare ambienta su historia de amor más famosa.
Abandonada Verona, retornó la lluvia que no nos dejará en Florencia, como verán en el próximo post. Arrivederci.


Adivinaron: la que se lima las uñas es Cecilia.


Venecia

Venecia (13 al 16 de mayo)

Aznavour, Rojo Schocking, Marco Polo, Visconti, Schakespeare; ¿quién quiere seguir la lista de palabras que llevan solitas a Venecia?
Ciudad fantástica, delirante. Los italianos dirían stupefaciente. Sigo pensando que Venecia parece una ciudad inventada, con decorados y con actores muy expresivos y extravagantes, como el gondoliere. Antonioni, del cual se dice que llegó a pintar una cuadra entera de Londres para filmar Blow up, podría perfectamente haber inventado Venecia.
Uno debe ceñirse a la historia y creer aquello del pueblo laborioso que moraba en las llanuras del Po y que fue expulsado por los longobardos allá por el cuatrocientos, hacia la laguna que forman el estuario de tres ríos en el área al oeste de la antigua Istria. Los pobres se refugiaban en las islas que sobresalían del agua lejos de la costa, cada vez que las hordas bárbaras los vencían una y otra vez. Finalmente buscaron seguridad en las aguas altas o “rialto” en donde terminaron estableciendo sus villas, las que poco a poco se convierten, allá por el ochocientos, en una población estable y de poderío creciente hasta alcanzar la categoría de potencia mediterránea que ostentaba en el 1400. Compitiendo con su eterna enemiga Génova por el control del Mediterráneo y enriquecida con la plata de los cruzados que pagaban cualquier precio para ser llevados a oriente a rescatar a Jerusalén de los moros, terminaron conquistando Constantinopla, ayudando así a la expulsión mora de toda europa que siguió a esa conquista. ¡qué historión! (los rigurosos en historia sabrán perdonar a este aprendiz algunas libertades interpretativas que pudo haber incorporado...)
Venecia tiene un problema adicional: está tan representada y mostrada en millones de fotografías y películas que resulta difícil visitarla y no sentir un persistente dejà vu. Ninguna fotografía que osé tomar resulta “original”, a todas me parece haberlas visto alguna vez. No importa, igual tomé como cien fotos que ya debo haber visto alguna vez.
Lo que sí fascinó fue perderse por las calles internas off-the-turist y pispear las ventanas de las casas tratando de entender qué hace un veneciano, cómo piensa, cómo es vivir flotando.
Dedicamos tres días a esta ciudad, incluyendo las islas de Murano, Burano y San Giorgio. Tanto se esforzó Venecia que logró finalmente laurearse como capocitá de nuestro viaje, hasta ahora. Bienvenida Venize, asi, con zeta.

APOSTILLAS:

Algunos comentarios generales de esta Europa que vamos viendo:
Hay mucha, pero mucha gente en todos lados; el turismo es abrumador. Llega un momento en que se siente uno parte de una marea humana dedicada a un recorrido predestinado. (¿cuántos japoneses habrá en el mundo?)
Prácticamente el recorrido a pie y la contemplación del paisaje son las únicas actividades turísticas que no están gravadas por un billete o cospel: todo cuesta y no poco.

Trucos descubiertos (pero no utilizados) por un Argentino en Europa:

1 Cuesta encontrar sanitarios públicos gratis, pero se puede: ejemplo, el Museo del Vidrio en Murano tiene excelentes baños misteriosamente gratis.
2 Si uno quiere entrar temprano a la basílica de San Marcos, deberá apechugar con la cola de japoneses (otra vez!) que le insumirá una media hora o más. El truco es entrar por el mismo lugar pero sin hacer la cola, alegando haber ido a dejar la mochila al guardadero ad-hoc que queda a una cuadra de la entrada a la iglesia; como el vigilante se la pasa mandando al guardadero a cada uno que llega a la entrada con mochila, luego deja pasar sin tener que “volver” a hacer la cola, y no se acuerda a quien mandó...Ya les dije que no usé estos trucos, créanme.
3 En ese mismo guardadero de mochilas (que es gratis, gratie Dio) uno puede dejar los bultos y pasear liviano por Venecia una hora sin entrar en la basílica.
4 En la entrada de los baños públicos anunciados como pagos, suele haber alguna jovencita con cara de inmigrante asiática que espera el euro que cuesta el sanitario: algunos caen fácil y luego de darles el euro, descubren que la verdadera boletería está adentro, en donde deben oblar nuevamente. Por supuesto, cuando salen a buscar a la jovencita, su carita y cuerpo de inmigrante ya se hicieron humo.

Hasta la próxima.



domingo, 18 de mayo de 2008

De la baja Bavaria al alto Adige ( 11 y 12 de mayo)

El camino de la baja Baviera hacia Austria e Italia es tan bonito como diverso. Existen al menos media docena de opciones para dirigirse al sur fuera de las autopistas pasando por lagos y montañas que compiten en deleitarnos.

Uno de ellos (el que elegimos) pasa por el lago Ammersee dirgiéndonos luego a través de uno de los tantos “caminos románticos” que se encuentran así identificados en los mapas. Este romantishke strasse termina en la zona de los castillos bávaros más famosos, particularmente el de Neuschwainstein, aquel que se dice utilizaron los dibujantes de Disney para inventar el icono de Disneylandia.
Nuestra impresión es que no sólo Disney copió a los bavarios sino que estos copiaron a Hollywood y armaron alrededor del castillo en cuestión una operación de negocios con mucho merchandising. Para colmo, leyendo nos enteramos que el castillo de Neuschswastein construido por un monarca llamado “el Rey loco de Baviera” se hizo demoliendo un par de castillos muy antiguos y auténticos del medioevo del Sub Tirol y erigiendo en su lugar un relativamente recién hecho castillo (fue construido en el siglo XIX) que poco tiene que ver con el concepto de medieval. En fin, no nos bancamos la cola de japoneses esperando entrar (creo que no debe quedar nadie en Japón a juzgar por la cantidad de japoneses que se ven por aquí) y decidimos que basta de castillos.
El viaje cotinuó entrando a Austria y reingresando a Alemania para enhebrar el camino de salida de Germania que pasa por Mittenwald (media-selva o en-medio-de-la-selva), lugar que el amigo Oscar nos había descripto como muy especial; no se equivocó Oscar: es una población alpina como muchas pero con un encanto muy especial. En varios recodos del camino aparecen pequeños restaurantes o paradores con mesas afuera rodeadas de una pequeña cerca de madera o plantas, con alemanes tomando cerveza en jarras inmensas, riendo fuerte con sus rubicandas caras y rubias cabezas al sol. Si, es verdad, no se puede evitar revivir la escena de ese clásico de Bob Fosse, la película Cabaret, cuando vecinos de una localidad bavaria cantan en un sitio parecido a ése la canción “Tomorrow belongs to me”, ¿se acuerdan?
Sigo. En Mittenwald no vimos o no encontramos el camping por lo que seguimos adelante y visitamos Insbruck. Ya aquí la evocación del deporte alpino es omnipresente. Si creíamos que esa estación de esquí era importante nos quedamos cortos. Isbruck es la cuarta ciudad austríaca y es magnífica. Es un gigantesco Bariloche, pero a la europea.
Seguimos adelante hasta Seefeld austríaco en donde recalamos en un camping
de invierno al pie de un centro de esquí (el anuncio asegura “a 0,1 km de la pista de esquí”). Las instalaciones incluyen baños de primera, sauna, masajes, cama solar, ¡pero no internet!. Adjunto una foto de la caravana para que la vayan conociendo.

La siguiente giornatta nos lleva a Italia entrando por el Alto Adige, a la altura de la localidad de Bolzano. Los italianos y austríacos gustan en llamar a esta zona la “ruta del vino”, como varios derroteros en Europa que llevan el mismo nombre. También se lo llama el Trentino. El camino que se dirige a los Dolomites arranca con un descenso de montaña de varios kilómetros con zonas de pendiente de 16°; allí aprendí que a una autocaravana de 3.500 kg le cuesta mucho frenar en semejante bajada y que los frenos delanteros se pueden calentar hasta echar humo y que no alcanza la marcha más baja para frenar lo suficiente... La zona, como no podía ser de otra manera, es muy pero muy bonita. Voy a tener que agendarme unos cuantos sinónimos de lindo, bonito, magnífico, etc, pues veo que necesito usarlos tanto que se me complica la prosa.
Dormimos en un camping italiano en Leifers, excelente, con piscina abierta y piscina climatizada bajo techo, paisaje alpino y viñedo integrado a los sitios de aparcamiento. Allí si había internet WiFi pero pago a ϵ 1 la hora. Hagan Uds la conversión si quieren, yo ya no multiplico más.
Dejamos el Adige camino a Venecia, pero esa es otra historia.






Como verán en la foto a sinistra, l'unico chi lavora sono io; l'oltre erano tropo stanche.

jueves, 15 de mayo de 2008

Paseo por Munchen (10 de mayo de 2008)

Este paseo lo recordaremos muy particularmente como una poderosa presentacion de Europa moderna al visitante sudaka.
Resulta que decidimos ir a Munchen en tren, dejando el vehiculo estacionado en el parking de una estación periférica a la ciudad. Si bien el viaje en el silencioso, rápido y limpísimo tren anticipaba ya el convencimiento que Europa es “algo” diferente a nuestro país, la salida de la estación subterránea en Marienplatz fue contundente: emergimos a una plaza colmada de gente en una mañana soleada, en el marco deslumbrante de colores y sonidos como difícilmente hubiéramos podido imaginar. La plaza estaba allí, donde la vimos hace 23 años, con los mismos edificios antiguos y con los obvios edificios nuevos de comercios flanqueándole sus cuatro lados. Pero el ambiente era otro. Se percibe claramente el alto poder adquisitivo de locales y visitantes. Todo el mundo parece estar “bien”, quizás también felices, no sé. Viéndolos ricos, poderosos y sanos, cuesta creer que no sean felices... Todo limpio, prolijo y eficiente como nos gusta describir a los sudakas en el euraiso (paraíso en EU). En fin, una envidia de ciudad.
La recorrida la extendimos deliberadamente por un mercado al aire ibre paralelo a la peatonal principal, para dar tiempo a volver a la plaza y presenciar el espectáculo del carillón (así, sin erre, como me enseñó mi amiga Silvia) en el edificio de la nueva Rathaus (municipalidad). Se trata de una alegoría animada en homenaje a un casamiento del noble principal de la ciudad allí por el 1500, mezclado con una contienda de caballeros Bávaros contra Ausburgos (que gana obviamente el bávaro), y una danza de barrileros en festejo por la finalización de una epidemia de peste allá en el 1600. Todo ello matizado con ¡dieciocho minutos! de carillón de unas trescientas campanas (bueno quizás no tantas) y rematado por el aleteo de un pajarraco de bronce que grazna tres veces al terminar el show, esfuerzo que se lo pierden la mayoría de los turistas que creen que cuando se silencian las campanas se acabó (por fin) el espectáculo y se van sin ver a Hans, que así se llama el alado que los despide. Muy divertido. El show lo espectamos sentados cómodamente en una mesa en la vereda de un bar justo a la torre del Rathaus, para lo cual pagamos € 2,7 por un café expreso: bien lo valió.
A la vuelta, confirmamos que la autocaravana seguía allí, impoluta en el parking, sin haber sido mancillada por mano criminal alguna. Llegamos con relativa facilidad a un camping a orillas del lago Pilsen (¿tendrá que ver con la cerveza?) en donde estrenamos toda la capacidad hogareña de nuestra Weinsberg Komet, sobre chasis Fiat Ducato con motorización diesel turbocomprimida 2.8 l. Realmente hay que ver qué bien las hacen a estas motorhome (o autocaravanas como les gusta decir aquí) estos alemanes. Una belleza, limpia, prolija y eficiente...¿ya lo dije eso?. Chau, hasta la próxima.

Tres días en una casa alemana

Tres dias en un hogar alemán. (6 al 10 de mayo de 2008)

Vanesa es amiga de una amiga nuestra en Ushuaia; Vanesa nació en Argentina y vivió en Ushuaia, pero un día vino a Alemania a estudiar y aquí conoció a Ralf, con quien se casó

Ellos fueron nuestros contactos exquisitamente útiles a la hora de concretar la aventura.

Gustosamente y animadamente nos acompañaron en todos los trámites y más aún: nos esperaron en el aeropuerto de München (Munich), nos llevaron a los tres a su casa y nos bancaron proijamente hasta que, creo que con cierto alivio, nos vieron partir a bordo de la autocaravana que nos ayudaron a comprar.

Tienen dos hijos muy cariñosos: Julien y Alexa. Nos resulta difícil pasar un día sin recordar la graciosa entonación de Julien cuando me llamaba, en su castellano fuertemente germanizado, preguntándome si podía usar mi fascinante computadora portátil, en donde ya había descubierto los jueguitos.

En su casa experimentamos la delicia de la panadería de Baviera, la abundancia de poco conocidos (para nosotros) fiambres y embutidos y una innumerable cantidad de aditamentos de una casa alemana moderna, todos ellos novedosos y atractivos. La casa, de paso, es una hermosa construcción muy bien decorada por Ralf y Vanesa con elementos de construcción reciclados de demoliciones o desarmes de casas antiguas, algunas del 1500.

Un párrafo aparte para el amigo Ralf: ha dedicada gran parte de su vida a viajar en moto, alcanzando lugares del planeta que nos provocaron asombro y envidia. Su relato sobre un mapa de asia marcando recorridos exóticos hechos en moto o en moto sobre un tren, nos dejó un recuerdo acariciable.

Alentamos un reencuentro en agosto, hacia el final de nuestro viaje de vuelta en München. Auf wiedersen.

jueves, 8 de mayo de 2008

ADELANTO

Hola a todos!

Una breve actualización, solo para hacerles saber que estamos en Munich, muy bien alojados por nuestros amigos, pasándola requetebien y ansiosos por empezar el viaje planeado en autocaravana.
Por cierto, hoy compramos una autocaravana usada excelente, tal como la que queríamos. Manana la retiramos y el sábado ya dejaremos Munich a bordo de nuestro vehículo/casa.
Estos días han sido muy agitados y llenos de ansiedad, por lo que no va a haber nuevos post hasta que me tranquilice, ja, ja.
Leí los comentarios de todos y agradezco el estímulo.
Sígannos, no os vamos a defraudar.
Desde el corazón de Baviera, hasta pronto.

Datos personales

Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina
Médico. Jubilado, aunque no tanto.