viernes, 23 de mayo de 2008

Brescia y Verona

Brescia (16 al 18 de mayo)

De la hermosa Venize partimos al oeste rumbo a Brescia. Cerca de esta última está Verona, antigua ciudad romana, famosa por su arena o circo en donde se desarrolla todos los veranos una temporada lírica con óperas famosas. Intentamos entrar a Verona con la autocaravana y luego del decimoquinto intento de encontrar un parcheggio y habiendo incurrido en numerosas violaciones a las ordenanzas de tránsito de la ciudad (como por ejemplo meter una mole de 3,5 toneladas en las callecitas reservadas del casco viejo) decidimos abortar. Comimos en una avenida periférica junto al río Adige y continuamos.
Poco antes de nuestro destino, visitamos la península de San Giminiano, sede de un clásico castillo medioeval sobre el lago di Garda. Si bien llovía persistentemente, el lugar hizo su esfuerzo y fue agradable la visita. Aprovecho para contar que casi no existe recorrido "clásico" (me refiero a los sitios mencionados en guías y folletería de turismo) que no esté glamosoramente acompañado de una o unas calles de shopping, estratégicamente ubicadas en el recorrido obligado de la visita. No se trata de quiosquitos o bolichitos sino de magníficas tiendas, usualmente pequeñas en vidriera pero opulentas en sus marcas y precios.

Brescia es un destino familiar: allí vive mi tía Emilia, madrina de mi bautismo, con su hijo Sergio. Este breve, cálido y entrañable encuentro queda reservado al autor y a su familia. Sólo diré que Brescia es también una antigua ciudad del imperio con sus restos románicos aun visitables; tiene además su consiguiente castillo medioeval y su entorno paisajístico, ya más lombardo (digamos que más seco que el Véneto, aunque nos llovió los tres días).

Cuando partimos de Brescia insistimos con Verona: con más paciencia y un mejor mapa pudimos hallar lo que de allí en adelante nos resolverá varias visitas urbanas: los parcheggios para camper. Estos son sitios habitualmente pertenecientes a la comuna, organizados para recibir autocaravanas y caravanas. Tienen servicios básicos como carga de agua potable y descarga de agua sucia, pero no baños y otras facilidades. Lo bueno es que están al lado de un acceso rápido al centro en bus. No cuestan mucho y son más seguros que dejar la camper en la calle. Se puede pasar la noche en ellos gratis.

Ahora si, Verona se nos mostró con todo su románico esplendor. No sólo su famosa arena merece verse; todo el casco viejo amurallado es delicioso. Un recorrido muy bien planteado en la folletería municipal permite recorrer lo más representativo de su urbanística. Sin discusión, el balcón promocionado como aquel en donde Julieta sedujo a Romeo (o fue al revés?) tiene pinta de invento. Por si no se acordaban, Verona es la ciudad en donde Schakespeare ambienta su historia de amor más famosa.
Abandonada Verona, retornó la lluvia que no nos dejará en Florencia, como verán en el próximo post. Arrivederci.


Adivinaron: la que se lima las uñas es Cecilia.


1 comentario:

bibiana dijo...

leo con detenimiento vuestro recorrido
Mande mail para anunciar que nació JOSEFINA la hija de Agustina y Leandro.Contesten.Nacio el 8 de junio Todo muy bien

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Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina
Médico. Jubilado, aunque no tanto.