viernes, 8 de agosto de 2008

Croacia, capitulo 3

Omis, Split y Sibenik ( 12 al 17 de julio de 2008)

De regreso de nuestra experiencia isleña, tomamos rumbo nuevamente al norte por la costa dálmata.

Elegimos un lugar que nos parecio cómodo y allí paramos: fue Omis, un pueblito bien encerrado entre las rocas de las montañas a sus espaldas y el mar en su frente. Creo que tendría no más de 500 m en su parte más angosta entre montaña y mar.
A partir de este lugar em
pezaríamos a notar el cambio de temporada que por aquí ocurre hacia mediados de julio, no sólo en la cantidad de gente, sino también en tarifas. El camping de Omis, si bien muy equipado y moderno, rebasaba de gente y costó encontrar un lugar aceptable. Para colmo era domingo lo que aumentó la afluencia de locales a las playas. No obstante ello, Omis, como todos los pueblos croatas que visitamos, nos agradó sobremanera. Aprovechamos para reponer energías y nos quedamos i tres ! noches: todo un record para nosotros. (solamente superado por los 5 noches en Roma).
Partimos luego rumbo a la famosa Split, la del post
re de banana. (A pesar de haber leído alguna vez en algún lado que no recuerdo, que el nombre del postre proviene de esta ciudad, no es así: split se llama el postre porque la banana se corta, "split"en inglés, por la mitad)

La historia de siempre. Spalathos fue allá por el 500 ac colonizada por los griegos, en el lugar en donde los dálmatas, tribu muy desarrollada en la edad del bronce, habían morado y fortificado sus villas desde hacía cientos de años. Cuando los romanos conquistan estas tierras, encuentran que la ciudad más desarrollada era la antigua ciudad griega de Salonia, y a ella le dedican sus mejores esfuerzos. No obstante Spalathos sería más conocida luego por el nacimiento en ella de un futuro emperador de Roma: Diocleziano. Este militar dálmata entronizado emperador en el 284 dc en épocas turbulentas de la disociación del imperio en oriente y occidente, ostenta la triste autoría de las más feroces persecuciones a cristianos de toda la historia. Por sus órdenes son asesinados numerosos mártires rápidamente transformados en santos luego por la iglesia católica. San Doimo fue decapitado en la vecina Salonia y San Anastasio en Spalathos tirado al río con una piedra atada al cuello (¿les recuerda algo?).
Mientras se dedicaba a estos menesteres y a completar
la división del imperio en dos sedes (Roma con Maximiliano y Bizancio con él mismo) Diocleziano se hizo construir un enorme palacio en la tranquila ciudad de Sphalatos. Con su bulincito aún sin terminar, decide “retirarse de la política” y abdica. Luego moriría en el 313 dc.
Luego de la definitiva caída del imperio y de las invasiones bárbaras, el palacio fue ocupado por los pobladores de la villa vecina. Allí lograron protegerse y como les gustó y ya no había dueño de palacio que reclame, se quedaron. Fué así como se organizó una villa dentro del inmenso palacio que hasta llegó a fortificarse con muros como lo hicieron todos los pueblos medioevales en la región. Solamente el crecimiento que conllevó los años de dominación veneciana posterior, hicieron abrir los muros y extender la ciudad para albergar a su mayor población.


El palacio, grandioso y hermoso en su tiempo, quedó literalmente engullido por el pueblo. Muros, habitaciones, templos y mausoleos fueron usados para vivienda y hoy en día cuesta reconocer palacio de ciudad. Viven actualmente en el perímetro del ex palacio miles de personas y hay registradas en él más de 3000 viviendas.
Con la ayuda de las guías es posible recorrer e imaginarse cómo debió haber sido semejante palacio. Por ejemplo, se puede encontrar la única parte del templo que no se usó como vivienda: el peristilo, o sitio de recepción de invitados del palacio.
Es muy curioso ver en cualquier esquina la aposición de épocas y estilos: de pronto se puede restos de una iglesia románica encastrados en una torre veneciana que la englobó, o una estatua ornamentaria medioeval en los muros de lo que debe haber sido parte de palacio romano. Por su fachada sur se asoma al mar, en donde la moderna Split ha construido un puerto muy paquete.

En cuanto a los restos de Diocleziano, luego que se construyera una iglesia en el lugar del mausoleo que los contenía, su sarcófago permaneció en una de las torres palaciegas y luego del siglo XII se le perdió el rastro.




En una vuelta de esquina nos topamos inopinadamente con un grupo de cantores de Kapla, un género de música popular pero de estética sacra, cantada a capella: especialmente emotivo escuchado entre esas paredes de tanta historia.
De vuelta al parking nos encontramos con la desagradable sorpresa que el espacioso lugar en donde habíamos estacionado a Aurelia, se había transformado en un larguísimo (más de trescientos metros) pasillo de autos estacionados a 45 grados de ambos lados, dejando un espacio mínimo para circular: tardamos interminables 20 minutos en sacar el vehículo de allí sin dejar trozos de aurelia en el intento.
Recorriendo los alrededores
antes de abandonar Spit, exploramos la península al norte y oeste de la ciudad, que contiene edificios de la universidad, una marina y antiguos caserones muy ostentosos y llamativos. El conjunto hacía recordar ciertos rincones de San Isidro, aunque es justo reconocerlo, un poco venido a menos (el de Split, me refiero). Allí abajo, en una playita, retomé la buena costumbre de una zambullidita en el mar, al lado de Aurelia.

Continuamos viaje esta vez a Zablache, puerto desconocido por los turistas si no fuera que allí se instaló un camping, cerca de un complejo hotelero enorme. La importancia de Sablache es que está a poca distancia en bus de la ciudad de Sibenik.
Luego de acomodarnos, a la mañana siguiente partimos a Sibenik ciudad muy castigada como Dubrovik durante la guerra, aunque no bombardeada como ella, afortunadamente. Se notan innumerables impactos de metralla en lso frentes de casi todas las casas que dan al mar.
Además de las clásicas calles de la ciudad vieja, fachadas, monumentos e iglesias, la joya de esta
ciudad es su catedral, consagrada a San Giácomo. Su construcción así como la decoración monumental, son obra del arquitecto mayor de Croacia, Juraj Dalmatinac (no sé porque también llamado Giorgio Orsini), de quien nos cansamos de ver obras desparramadas por todo el país. Su estatua preside la plaza exterior frente a la entrada de la iglesia. Muy notables las setenta y pico tallas de cabezas de distintos motivos que colocaron en una cornisa en el exterior del ábside de la iglesia: según dicen, fueron hechas por los numerosos artesanos que construyeron el edificio.
Es básicamente un monument
o renacentista con todos los ingredientes que las guías nos enseñana a encontrar en figuras, relieves, disposición de espacios, aspecto general, etc. (Por momentos, especialmente si se tiene una audiencia lega, uno se puede llegar a sentir casi un arquitecto hablando.)

Regresamos como siempre al camping, a dormir y a planear el siguiente paso: comenzar el camino a la capital, Zagreb.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mario:

Hola, me surge una duda, si Banana Split no viene de Split, es probable entonces que los moradores de Spalathos comieran muchos plátanos partidos al medio, y de ahí el nombre en Croata del Pueblo. Será así?.
Un abrazo y sigan disfrutando del viaje.

Locks dijo...

Che Mario, Cecilia...¿¿¿¿¿¡quién es la alemana que está con ustedes en las fotos!????

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Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina
Médico. Jubilado, aunque no tanto.