Debiamos tomar una decisión, una de las tantas en el viaje. Zagreb iba a ser el último intento de ingresar a Serbia. Sorteada a esa altura la frontera de Bosnia y Herzegovina que se nos imponía desde Dalmacia (país para el cual no tramitamos visa), la alternativa sería desde Zagreb. El plan era visitar esa ciudad capital, ver de obtener allí la visa para Bosnia y Herzegovina por si finalmente decidíamos ir allí, y alcanzar el extremo oriental de Croacia (la región “Eslavonia” croata, que no es lo mismo que el país “Eslovenia”) hasta Vukovar, probablemente la mayor vícitma de la guerra de los Balcanes. De allí Serbia y su capital Belgrado. Luego, si hubimos obtenido la visa, bajar a Sarajevo y Mostar. De allí sería menester retormar la Dalmacia croata (la que ya habíamos recorrido) para subirla nuevamente hasta reingresar a Europa por Eslovenia. ¿Se entendió? Si la respuesta es negativa, volver a empezar el párrafo, esta vez con mapa en mano.
Muchos factores obraron en contra de este complicado recorrido: primero, que llegaríamos a Zagreb un sábado, lo que implicaría esperar a el lunes para iniciar el trámite de la visa a Bosnia y Herzegovina. Segundo, esperar el tiempo que pudiera llevar el trámite, punto que desconocíamos (imposible averiguarlo por internet). Tercero, las distancias (Zagreb-Belgrado: 484 km). Con toda esa información, la sentencia fué: ir a Zagreb y cancelar el resto. Bosnia y Herzegovina y Serbia serán objeto de algún otro viaje pero no de este.
Muchos factores obraron en contra de este complicado recorrido: primero, que llegaríamos a Zagreb un sábado, lo que implicaría esperar a el lunes para iniciar el trámite de la visa a Bosnia y Herzegovina. Segundo, esperar el tiempo que pudiera llevar el trámite, punto que desconocíamos (imposible averiguarlo por internet). Tercero, las distancias (Zagreb-Belgrado: 484 km). Con toda esa información, la sentencia fué: ir a Zagreb y cancelar el resto. Bosnia y Herzegovina y Serbia serán objeto de algún otro viaje pero no de este.
La travesía del parque fue sorprendente en todo sentido: las montañas en esa región cubren su habitual superficie rocosa con un bosque verde deslumbrante; pequeñas praderas y bosques de pino se van aternando a medida que subimos, en un entorno casi alpino, con reminiscencias barilochescas o zuizas. Pasamos un par de centros de esquí, mientras nos entreteníamos asustando a Carmen con las divertidas “instrucciones para reconocer cuando un oso está enojado” descriptas en una
Luego del parque se emerge en una planicie alta muy despejada por la cual transcurre la excelente autopista Split-Zagreb-Rijeka, la cual tomamos.
Un atasco a la entrada de Zagreb nos impidió llegar temprano, no obstante nos metimos en el centro histórico, estacionando a Aurelia en el centro, al lado de la plaza Mariscala Tito (si, así, en femenino), mientras Cecilia corría a buscar información en una agencia de turismo. Aprovechamos para pegarle una miradita a la plaza Bano Josip Jelasic corazón de la ciudad.
Ya hubo entonces un amor a primera vista con Zagreb. Toda la atmósfera deseable de una ciudad antigua medieval, pero con abundante vida y desarrollo renacentista y ochocentesco, se encontraba ya presente en esa plaza. Aprovechamos una oficina de turismo municipal aún abierta (muy eficiente, por cierto) para munirnos de información y de instrucciones de como llegar al camping antes que anocheciera, y partimos en su búsqueda.
El único camping de ciudad está en los prados de un motel de ruta en la autopista de circunvalación de la ciudad. Un par de nuestros habituales perdidas y equivocaciones nos llevaron por caminos errados una hora y media más de lo deseable pero finalmente llegamos, armamos lo mínimo, cenamos ya dormir. A la mañana siguiente, no sin trabajo, encontramos la parada del bus que nos dejaría en la estación del tranvía desde el cual entraríamos a la encantadora Zagreb.
Desde la plaza del Josip se abren hacia la colina dos barrios antiguos: Gradec y Kaptol. Ambos de desarrollo medioeval tuvieron diversa protección: Kaptol de la iglesia y Gradec del rey de Croacia. Con semejante punto de partida no sorprende que hayan sido rivales y testarudamente independientes y hasta con murallas propias cada uno. A pesar que sólo los separaba un arroyo, hoy siquiera existente, esta situación prevaleció hasta que Zagreb se decretó capital y finalmente se unieron en un solo pueblo. Las viejos aldeas rivales dejaGradec lo alcanzamos con un funicular cuyo boleto está incluido en el ticket combinado del tranvía. Alli arriba se despliega un pueblo ordenado, prolijo y con cierta pretensión ostentosa en sus edificios públicos. Funciona en su plaza principal, la sede del gobierno actual de Croacia y contiene la catedral de San Marcos con un icono de la ciudad: su techo de cerámicas
Una de las torres que pertenecía a sus murallas se conserva aún y por ella se pasa para iniciar el descenso. Calles adoquinadas, escaleras elegantes, callecitas de cuento con casas adornadas con flores y plantas bajas transformadas en interminables ferias de souvenires, nos engancharon durante una hora o más. Llegando ya bastante cerca de la base de la colina, en una esquina un set de filmación en plena calle ocupaba esquina, balcón del
La parte baja de Gradec es más bulliciosa, popular y olorosa. Mercados de frutas, verduras y pescado se encargaron de esto último.
Cruzamos virtualmente (ya no hay agua, ahora es una calle) el viejo arroyo que separaba a las dos villas para ingresar a el barrio episcopal de Kaptol contiene la catedral y ciertamente muchos menos atractivos que su rival. Posee el sitio sepulcral del cardenal Stepinac.
Otro pase por la historia: el cardenal Stepinac fue el rival político más famoso de Tito durante su largo liderazgo en la ex Yugoeslavia. Acusado por sus detractores de colaboracionista en la época de la Ustasia filo fascista (ver el blog sobre Montenegro) fué defendido por los sectores anticomunistas (el Papa Wojtila en especial) por su activa oposición al autoritarismo del mariscal Tito. Fué así el emblema de la oposición precediendo a su rival en la muerte.
Por la tarde, previo almuerzo callejero de pan, queso y fruta (sí, esa que está sentada conmigo es Carmen, o lo que queda de ella), recorrimos la así llamada "herradura verde”, conjunto de plazas y parques encadenados que dibujan una “U” que desde el centro recorre zonas lujosas de la ciudad, edificios públicos, estación de ferrocarril, universidades e institutos culturales para regresar a la plaza principal.
En el camino nos detuvimos varias veces delante de hoteles y universidades a ver si alguien se había olvidado un WiFi prendido y abierto: la búsqueda fué exitosa y el antiguo y señorial Hotel Esplanade tuvo por un ratito un cliente no registrado que usó su “servicio de internet gratis para los huépedes” cómodamente sentados en una parecita de la vereda.
En una librería conseguimos guías y diccionario de Eslovenia, preparando el futuro.
En el camino nos detuvimos varias veces delante de hoteles y universidades a ver si alguien se había olvidado un WiFi prendido y abierto: la búsqueda fué exitosa y el antiguo y señorial Hotel Esplanade tuvo por un ratito un cliente no registrado que usó su “servicio de internet gratis para los huépedes” cómodamente sentados en una parecita de la vereda.
En una librería conseguimos guías y diccionario de Eslovenia, preparando el futuro.
Zagreb es muy linda. Tiene historia, paisaje, luz y olores de ciudad europea con suficientes credenciales para exigir su lugar en el centro de Europa.
Zagreb cumpió olgadamente nuestras espectativas y nos dió más: nos impregnó
de una mágica luz romántica que aprenderíamos luego a buscar en otras ciudades centroeuropeas.
Luego de la siguiente noche comenzaría el último tramo de nuestro recorrido croata: la Istria. i No se lo pierdan!...,
Bah, como quieran. Yo igual sigo escribiendo.
3 comentarios:
hola mario querido,
sigo leyendo las notas del viaje, y me impresiona tu capacidad de sintetizar cada uno de los tramos.
cariños a las chicas y un gran abrazo
guille
Hola! espero que no les resulte muy raro. pero ésto es el mundo web. soy de córdoba, amiga de sol. sol amiga de nati, a nati la conoci un par de horas una noche pero sol me habla siempre de ella. si los planetas se alinean el 10 de septiembre estoy volando a madrir para recorrer gasoleramente (tengo 22 años y ustedes ya lo hacen motorizados, no?) lo que pueda conocer de europa. quería saber por donde andan, ahora, por donde andarán, sincera ganas de conocerlos después de leer sus escritos. Sigan disfrutando por los que estamos acá...
Hola Mercedes: mandame tu mail a molinariush@hotmail.com asi te respondo
saludos
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