Isla de Sardegna (28 de mayo al 1° de junio)
El 28 debimos dejar el camping Flaminio de Roma. antes, aprovechamos sus excelentes servicios para lavar a Aurelia que, pobrecita, se ensucia mucho en las rutas con el hollín de sus parientes gasoleras.
Luego, para hacer tiempo, nos escapamos hasta Ostia, sobre el Tirreno, balneario clásico de los romanos modernos. Es un lugar de verano cuyas edificaciones más sobresalientes deben corresponder a la primera mitad del siglo pasado. Tiene un toque art deco muy parecido al de Miami Beach.
Finalmente a Civitavechia, en donde nos esperaba el transporte marítimo que nos cruzaría a todos (a nosotros y a Aurelia) a la codiciada isla de Sardegna. Para nuestra sorpresa, no se trata de una lancha tipo Melinka, las que cruzan el estrecho allá en nuestros pagos; se trata de un barco enorme, con tres bodegas roll-on roll-off para vehículos de todos los tamaños, y calculo que doscientos camarotes dormitorios, restaurante, bar, casino, disco, etc. Por supuesto nuestro pasaje no incluía camarote. Teníamos a disposición tres niveles de cubierta llena de rincones con silloncitos, sillones y sillas de libre uso. Pero el problema era que nuestro pasage ratón fué nocturno: partimos 22:30 y arribamos 06:30, o sea que había que dormir.
Al principio y con un poquito de vergüenza arrimamos dos o tres silloncitos más de los tres que suponíamos nos correspondían. Luego de un rato, vimos a los más caraduras (los italianos primero que todos) sacar mantas, almohadas ⅰy hasta un colchón inflable de dos plazas! y armarse sus lugarcitos en el piso entre los sillones para dormir cómodamente. Nosotros no habíamos llevado mantas así que nos arrumamos como pudimos en los silloncitos y dormimos más o menos bien (más menos que más). No, no está permitido dormir en la autocaravana, por supuesto.
Una vez cruzadas las 126 millas (¿por qué tardará tanto?) desembarcamos en la ciudad-puerto de Olbia, en la Sardegna.
Sardegna es una isla grande, la segunda del mediterráneo luego de Sicilia. Su historia, como la de casi toda a región meridional de Italia, la constituyen civilizaciones primitivas con o sin influencia helenística, luego idem romana, luego los bárbaros (Europa gusta de incluir en este término a los sajones que venían del norte, a los galos, a los árabes, sarracenos y bizantinos, y a todo aquel que no fuera primitivo “europeo”, griego o romano.) y después de la breve reorganización de Roma, el medioevo de los duques y los papas, la colonización española, Napoleón, Austria y, finalmente, el resurgimiento italiano, el breve reinado y la república actual.
En esa breve descripción, me explayo un poquito en la civilización de los Nurra o nuraghi, antiguos pobladores pastores de la isla que se organizaban en reinados y que estaban allí desde antes del 1000 ac, con marcado contacto helenístico. La isla está literalmente sembrada de sus construcciones tipícas que son los nuraghi, especie de vivienda, edificio defensivo, granero y vaya a saber cuántas otras funciones más. Son estructuras circulares de piedra, cuyo techo abovedado en la mayoría de los casos ya no existe y por lo tanto se los ve como un cono truncado. Suelen tener tamaño grande (6 o más metros de diámetro en la base) y a lo lejos parecen gigantescos hormigueros. Los hay en cualquier lugar de la isla (hay aproximadamente 7000 identificados) y en algunos lugares se agrupan en construcciones monumentales de muchos nuraghis cercados por un muro defensivo.
Bueno, a estos nurras parece que la defensa no les fue muy bien pues en el 1000 ac los fenicios los pasaron por encima. En el 500 o 400 ac los romanos hicieron lo mismo con los fenicios y hacia el 1200 los españoles le echaron el ojo a la isla y la sojuzgaron por unos 400 años. Hay un par de sitios (CastelDoria o Castelsardo, y Alghero) que fueron literalmente catalanes y en donde es curioso volver a leer cartelería en español.
Aparte de la fascinante historia de conquistas y reconquistas que veremos repetida en casi toda Europa, la geografia de la isla es propicia para el recorrido en auto, moto, bicicleta e anche Aurelias. Tiene rinconcitos de playa maravillosos con arena blanca y agua esmeralda; si así como se ve en las fotos. Tuvimos mal tiempo casi todos los días, así que de bañarnos y tomar sol, poco y nada. Empezamos a recorrer y cando nos dimos cuenta habíamos dado la vuelta a la isla en los cuatro días. Arzachena (Costa Esmeralda), Alghero, y Villa Simius fueron los sitios de acampe, pero el premio de lugar favorito se lo lleva la playa Stint
ino en cabo Falcone: imperdible.
Nuestro periplo final fue atravezando la costa este de la isla hasta llegar a Olbia nuevamente en donde embarcamos en el ferry de regreso a Civitavechia. Mas expertos ahora, bajamos mantas y almohadas, la comida habitual y pasamos una noche sensiblemente mejor que la de la ida, todos unos expertos viajeros en barco!
El siguiente capitulo si decide seguir sintonizado en este canal, sera camino al sur napolitano y sus alrededores. Arrivederci.
2 comentarios:
Muy interesante la semblanza de Sardegna, una asignatura pendiente para mí. Curioso lo de los nuraghi, me hace acordar a los "trulli" de Alberobello, cerca de Bari.
Les paso un par de datos para cuando lleguen a la hermosísima zona de Nápoles:
-las ruinas de Pompeya son im-per-di-bles.
-si van a Capri, es muy posible que en el trasbordador un guía les quiera vender su tour por la isla. No vale la pena, háganlo por sus propios medios (la isla es muy chiquita) y reserven esos euros para la excursión a la Grotta azzurra.
-si por Sorrento se topan con un Mastroscello, es pariente mío, por favor tómenle algún dato (cuando anduve por ahí, no encontré a ninguno) :-)
Es un placer viajar con Uds.
Saludos, Miguel
Qué hermoso viaje y qué espectaculares fotos! Muy lindo el blog. Cariños, Alejandro y Nora.
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