lunes, 2 de junio de 2008


Roma, citta aperta. (prólogo)

De nuestra adorada Siena partimos a Roma, para comprobar una vez más que no es verdad que todos los caminos llevan a esa ciudad: les puedo enumerar una lista enorme de caminos en los que nos perdimos y que NO llevan a Roma.

Un lugar que deliberadamente tocamos antes de entrar a Roma fue Civitavechia, puerto natural de Roma. Allí averiguamos cuánto sale el trasbordo en ferry a Sardegna (Sardeña) la segunda isla más grande del Mediterráneo después de Sicilia. Casi salimos disparados ante las primeras cifras pero luego de insistir y contando con el auxilio de una rosarina encargada de una de las ventanilas, pudimos descubrir que con anticipación necesaria se pueden conseguir casi por la mitad lo que nos estaban pidiendo para cruzar ese día. Por lo tanto, nos apuntamos para el 28 de mayo con regreso el 4 días más tarde, Civitavechia-Olbia, que así se llama uno de los puertos de Sardegna, viaje que relataré en el post respectivo.

Antes de entrar en el próximo relato, les voy a contar algunas cosas de nuestra forma de viajar y de perdernos. La segnalettica italiana (las senales viales) no son ni tan buenas ni tan frecuentes como en Alemania. Por otro lado, eso no significa que en germania no nos perdimos..., digamos que nos perdimos con más culpa allí que acá.

Ya desde el tramo Florencia-Pisa nos había comenzado a llamar la atención un frecuente aviso que advertía sobre “Aurelia”; como el cartel apareció durante casi todo el trayecto, descartamos que fuera una ciudad. Solo fue hasta entrar a Roma que confirmamos que Aurelia es la denominación de una autopista que recorre el camino de la antigua via aureliana, una de los tantos caminos del imperio. Como homenaje al descubrimiento de la respuesta al acertijo que nos había obsesionado durantó varios días, decidimos utilizar su nombre para bautizar a la autocaravana, la que aún se hallaba huérfana de patronímico. Desde entonces y formalmente, cuando me refiera a la autocaravana, mencionaré simplemente “Aurelia”.

Otra confusión sobrevino con carteles muy frecuentes en el tramo Verona-Florencia y ésta última y Pisa: FI-Pi-Li , así como lo leen. Tardamos menos que el otro acertijo para dilucidar que era un anagrama señalizando la carretera que une Florencia-Pisa-Livorno (recuerden que Florencia es Firenze). En este caso no había nada que bautizar así que FI-PI-LI quedó en el recuerdo.

Hace rato que venimos buscando un navegador GPS. En Alemania los vimos a alrededor de 100 euros, y por dudar no lo comparmos. Nos estamos arrepitiendo pues aquí en Italia están a 250 o más. creo que en combustible de más en extravíos y retomes vamos a terminar gastando más que un GPS.


Una pálida: la primer noche en Roma nos robaron la mesita plegable de aluminio que habíamos comprado junto con Aurelia en Alemania. Nos la sacaron de al lado de la autocaravana mientras yo estaba arriba del vehículo despierto escribiendo en la compu y las chicas se habían ido a bañar. Luego de mucho cavilar concluimos que deben haber sido unos pendejos neozelandeces o australianos que tenían su gigantesca autocaravana alquilada cerca de lla nuestra y que partieron la mañana siguiente, bien temprano. Llegamos a esa conclusión luego de que la gente del camping reconociera que además a unos holandeses les habian desaparecido dos sillas de camping y que, cada ve que pasaban neozelandeses por el camping faltaba algo. іChorros habian resultado los OldBlacks!

Saludos. Ya sigo


1 comentario:

Locks dijo...

Sigo leyendo vuestras crónicas. Definitivamente no tenemos nada que envidiarles. En Venecia anduvieron por callecitas de agua, algo que en Humboldt y Santa Fe es fácil de encontrar. La señalética de Buenos Aires también permite el culposo extravío aventurero, sobretodo si se trata de atravesar el conurbano bonaerese sureño hasta las ignotas callejuelas de Floresta. (Que no es Florencia, pero se parece en la raíz). Hecho que comprobamos el sábado a las 11 de la noche luego de la tercera vez que pasamos por la calle Miranda tanto para ir como para volver, en ambas oportunidades. No tuvimos el anecdótico recuerdo de haber sido robados por unos irreverentes neozelandeses, pero si nos pegamos algunos sustitos con al toparnos con un par de allblacks..Y después dicen que estamos lejos del primer mundo! ¿Tenemos que hacerle regalo de Bautismo a doña Aurelia? Y Fi-Pi-Li bien podría ser el nombre con que recuerden a la mesa caída en la batalla.Les cuento que mis padres han llegado muy bien. Acabamos de recibirlos. Casi que se pisaron los talones por Pisa. Ah...Y todo esto era para decir. Tío Marío. Feliz Cumpleaños!¿es hoy o lo tengo mal agendado?? Besos vuestra sobrina que sigue sin querer laburar.

Datos personales

Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina
Médico. Jubilado, aunque no tanto.