Roma, cittá aperta. (23 al 28 de mayo)
Con Aurelia finalmente entramos en los suburbios de Roma por la Vía Aureliana. Allí conocimos a GRA, que no es Mazzotta. Es el Gran Raccordo Anulare, émulo de nuestra General Paz. Es un enorme círculo de autopista que rodea Roma y desde el cual se viaja de una a otra de las muchas rutas que llegan a Roma (que no son TODAS, como ya expliqué). Por ella ubicamos rápido la Vía Flaminia que nos conduciría prestamente al campeggio elegido. Pero no, nada es fácil. Justo la bajada de la Flaminia desde GRA estaba chiusa (cerrada) y nuevamente a perdernos un rato buscando la alternativa. Finalmente, como siempre, todo se encuentra y el campeggio no fue la excepción.
En este camping vivía hasta hace dos años el amigo Carlos Loncharich, el fueguino hermano de Marta y Susana (Jimmy Button) que viven en Ushuaia. Lamentablemente no pudimos ubicar su nueva dirección o teléfono y nos vamos
de Roma sin verlo y saludarlo.
El camping es de lo mejor visto hasta ahora. Instalaciones impecables, especialmente los sanitarios, piscina, internet WiFi muy barata (2 euros por 72 hs de conexión) Adjunto algunas fotos para placer de los entendidos.
Desde el campeggio teníamos el acceso a la ciudad garantizado mediante el tren que se toma a 200 metros de alí, o el bus en la puerta. Luego, mediante conexiones con el Metro, el tranvía u otros buses, llegábamos a donde queríamos. Compramos (y le sacamos el jugo) abonos que sirven para varios días y para todos los transportes públicos, las veces que se te antojen. La diferencia de calidad de los trenes con Alemania es abismal: adivinen a favor de quien?
Empezamos con una recorrida por la Plaza San Pietro, monumental y espectacular como la recordábamos. El calor apretaba a pesar de ser media mañana, así que rápidamente elegimos la cola para entrar a la basílica, que se organiza prolijamente a la sombra del semicírculo derecho de las columnas de la plaza. La basílica de San Pietro, la iglesia cristiana más grande en el mundo, posee muchos detalles remarcables, pero me detendré en algunos pocos muy relevantes: Allí está enterrado el apóstol Pedro, fundador de la iglesia cristiana: creyente o no, no deja de impresionar. La fantástica cúpula obra Miguel Angel que fuerza más allá de la imaginación el tamaño posible en que se puede construir una estructura abovedada. La cripta con la tumba de los papas; qué curioso ejercicio se puede hacer delante de cada una de esos sepulcros, en donde yacen papas para mí desconocidos (les recuerdo que existieron más de 250 papas en la historia de la iglesia): tratar de unir los años del papado del sujeto en cuestión y los hechos históricos que ocurrían en el mundo en ese entonces. Mamita, ⅰqué personajes deben haber sido estos papas! Y la Pietá, escultura de Miguel Angel, como proponiendo misericordia a tan siniestros pensamientos...
Salimos de San Pietro y recorrimos las pocas cuadras hasta la entrada del Museo Vaticano solo para confirmar que el día siguiente domingo, como todos los tercer domingo del mes, la entrada sería gratuita, cosa que nos aseguraron completamente.
Siguiente parada el así llamado castillo Santángelo. Es en realidad un mausoleo hecho para el emperador Adriano al que luego sucesivas modificaciones lo transformaron en un castillo. Desde él se cruza el Tévere en un puente adornado a ambos lados por unas estatuas majestuosas hechas por desconocidos como Bernini. Ya del otro lado caminamos varias cuadras hasta la Plaza Navona. El sol ya nos derretía pero no nos impidió ver la espléndida fuente de los cuatro ríos con que Bernini representaba el mundo conocido. Uno de los cuatro es el Río de La Plata, aunque Ud no lo crea. (“Berni” hizo esta Fontana dei Fiumi allá por el 1600 y pico así que nosotros ya habíamos sido descubiertos. Los otros ríos son el Nilo por África, el Ganges por Asia y el Danubio por Europa. Ja, ja, ⅰqué rabia les debe dar a los yanquis que América no esté representado por el Missisipi o el Colorado!
Seguimos caminando más (uf, ya bastante acalorados y cansados) hasta el Panteón, obra del primer siglo de nuestra era hecha también como mausoleo pero varios siglos después convertido en iglesia. Tiene características únicas como ser: una bóveda de diámetro igual a su altura, cosa que parece ser bastante increible para los arquitectos actuales. Durante un rato me quedé pensando cómo era la fórmula del cálculo de volumen de una esfera para entender lo maravilloso de la proporción de este duomo, pero me dí por vencido. Ah, en este panteón están los restos de Victorio Emanuele, rey de Italia (allá por el 1860, con el resurgimiento de Italia) y del pintor Rafael (curiosa mezcla, ¿no?).
Con el empecinamiento del turista ávido y ya con cierto dejo de sacrificio, seguimos caminando hasta la Fontana de Trevi, en donde Carmen se dió el gusto de tirar las dos monedas que garantizan volver a Roma (en realidad la tradición dice que la primera tiene ese objetivo y que la segunda es para cumplir un deseo secreto que el arrojador deberá proponer). Nooooo, no fueron euros: Cecilia tenía algunos centavos argentinos para la ocasión. Nada dice la tradición acerca de la moneda a utilizar: d
e hecho antes se usaban Liras, Pesetas o Marcos, así que...
Desde Trevi caminamos hasta Plaza España, la de la escalinata de los desfiles de modas donde suele participar la Mazza (Valeria, ¿vió?) y de allí, buscando un super para comprar algo para comer, desembocamos en plaza del Popolo, lugar desde donde habíamos iniciado varias horas antes el periplo. Sin super a la vista, decidimos descansar en un bus que nos llevó al Coliseo y Foro, pero el cansancio, el calor y el hambre nos vencieron: a casita.
SEGUNDO DIA: El calor no mengua. Salimos tempranito para poder entrar al Museo Vaticano, que si bien será gratis es día, abre a las 9 hs y cierra a las 14 hs. Llegamos 1h y 30 minutos antes y la fila ya ocupaba dos cuadras. El museo bien valió la espera. No tiene sentido que les cuente cada una de las hermosas piezas de pintura o escultura que las hay por
miles, sino en todo caso, que intente transmitirles esa fascinación que me provoca tratar de entender cómo hacían para dar al mármol ese realismo tan descarado. Desfilamos ante ciento, miles creo, bustos y estatuas de la era griega, fenicia y romana, tapices del medioevo que no cabrían extendidos en el patio de mi casa, esculturas de animales de la era etrusca, muebles, cálices, ornamentos, etc. Como si fuera poco arte el exhibido, los edificios y patios del museo en si mismo son un placer que parece no tener fin, pues aún caminando y caminando parecen n o tener fin.
Dejamos los museos del Vatiano con la sensación de no hber visto ni la cuarta parte de su exhibición. Como aún era temprano, nos largamos subte mediante, hasta la iglesia de San Pietro in Vincoli, en donde reposa el Moisés de Miguel Ángel pero resultó que cerraba al pomerigio (el horario inmediatamente después del almuerzo se llama así), así que decidimos abandonar allí, regresar al cmaping para retornar a ve el Moisés cuando reabrieran la iglesia a la tarde. Craso error: el calor y la piscina del campeggio pudo más y el recorrido ese día terminó allí.
TERCER DIA: Bien tempranito corrimos a verl el Moisés que nos recibió en completa soledad ya que la iglesia, recién abierta, no recibía aún los malones de turistas de los buses que por millones pueblan Roma y sus alrededores. Esa posibilidad de contemplar en absoluto silencio y solos la magníffica escultura del Moisés fue disfrutada plenamente. Nos fuimos llenos de escultura renacimientista, competamente satisfechos.
De allí al esperado Foro Romano.
Teníamos dos buenas noticias: el foro se había reabierto al público después de varios años de prohibición, y era gratis. Lo primero es cierto, y los segundo, ya no. Desde hace pocos meses, la visita al Foro fue integrada con la del Palacio Palatino y el Coliseo en un ticket único de 11 euros. Luego de una primera reacción irreflexiva de pegar la vuelta y cancelar a visita, decidimos que no podíamos abanonar Roma sin haber estado en el Foro, así que volvimos sobre nuestros pasos y oblamos los euros necesarios para cumplir el rito. Además, entusiasmados por algo similar que habíamos visto usar por los turistas ricos en los museos vaticanos, decidimos también pagar una audioguía (un aparatito que tiene pregrabadas las explicaciones de los que vas viendo). Del aparatito nos arrepentimos pues resultó muy incomodo tratar de escuchar una explicación un poco rápida a mi gusto, de lugares no muy bien ubicables luego en el terreno. De la visita no nos arrepentimos: a pesar del calor que avanzaba sobre el mediodía (ese día hicieron 33ºC) el foro es el foro. Dos mil años de historia tienen que ver con lo que pasaba por alli. El saqueo de los bárbaros fue mínimo comparado con la devastación de los nobles de los siglos de papados que rapiñaron los mármoles del foro para construir sus palacios. No hubo piedad para la obra romana, y creo que también hubo revancha. Sobre varios de los edificios romanos se construyeron iglesias cristianas. Curiosamente esa actitud sirvió al menos para conservar parte de los edificios que no tiraron abajo. De todas maneras dá tristeza que no hayan quedado restos más completos de esa magnífica arquitectura que los romanos y sus esclavos supieron construir.
Del foro caminamos hasta el Coliseo apurados pensando que cerraría a las 13 hs como decía nuestra guía: otra vez se equivocó el librito, peus cierra a las 16 con lo cual dispusimos de bastante tiempo para recorrer el estadio multipropósito con que se entretenían los romanos. Impresionante. Han reconstruido un tablado de madera sobre una porción de los pasillos inferiores de lo que era la arena propiamente dicha y ahora si se puede entender la grandiosidad de ese circo. Hay mucha tarea de restauración y pienso que dentro de unos años se podrá ver un Colosseo mucho mejor que el actual. La historia de dónde se construyó (qué había allí), cómo se hizo y por qué se llama Colosseo es entretenidísima pero no los voy a burrir aquí con ella.
Luego del Coliseo, flataba el Palatino, lugar de residencia de varios emperadores, particularmente Ottaviano, el primer “Augusto”. Los restos de su casa están siendo sacados a la luz en estos años y n trocito de las paredes de sus aposentos se puede ver de cerquita (diría que se podrían tocar si no fuera que un guarda por habitación vigila atentamente a los cinco turistas por vez que dejan entrar).
Allí sí, dijimos basta de ruinas: de vuelta al campeggio llenos de romanicas imágines.
CUARTO DIA: completa vagancia y retoce en el camping. Nada de ruinas ni estatuas por ese día. Por la mañana recorrimos unos sitios de repuestos para autocaravanas para ver GPS y otras tonterias; terminamos comprando una mesita para reemplazar la robada (bonita pero no tan refinada como la primera)
El día siguiente será de emociones marítimas pues cruzaremos a Sardegna. іNo se lo pierdan!
5 comentarios:
QUERIDOS MARIO CECI Y CARMEN
ACABO DE MANDAR UN MAIL`POR TU CUMPLE FELICIDADES
POR5 QUE FUERON A LUGARES QUE YO YA ESTUVE? COPIONES?
HEMOS DISFRUTADO MUCHO, QE HERMOSOS LO QUE ESTAN HACIENDO
CARIÑOS BIBI Y EMILIO LLEGAMOS HOY 7 AM. HORA BS.AS.
hola mario, soy tu ahijado, feliz cumpleaños que la pases muy bien y sigan disfrutando de este viaje. nos vemos en unos meses!!
Hola queridos amigos,! Moli feliz cumple!,al fin noticias nos tenias olvidados,antes que me olvide feliz cumple te desea LA FLACA MARTINEZ,por ahora tanto ella como yo seguimos tocando el violin,en fin ,sin dudas seria mejor estar ahi,pero bueno,yo elegi esto por lo tanto no me puedo quejar.Moli no decaigas estoy pendiente de cada relato.Besos los quiero.
que los cumplas feeeelizzzzz!!!!! que los cumplassss feliz!!!!
feliz cumple a todos, a ceci atrasado y a carmen por las dudas.
aca les estamos elojiando la nave, entre todos... estamos muy contentos con su viaje y el bronceado que tienen.
igual aca estamos bien, por suerte los dias son cortos, vemos los amaneceres mas despabilados, y ademas el sol no nos jode tanto...
chiste...
besos
queridos amigos...rrrmm...se borró todo lo que había escrito por no pegarle a las letritas del blog.
Muy lindo.
En fin, sigan escribiendo que está muy entretenido y, así, sabemos de ustedes.
un abrazo muy grande, y nosotros nos vamos a Disney el viernes con los chicos. Por tanto, leo y escribo a mi regreso.
guille
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